Una campaña en Guatemala llama “traidores de la paz” a impulsores del juicio contra Ríos Montt

OLGA RODRÍGUEZ/ Publicado en eldiario.es

-”Hay sectores interesados en la anulación de la condena a Ríos Montt”, dice en conversación con eldiario.es Sandino Asturias, coordinador del Centro de Estudios de Guatemala y señalado por la campaña

-La campaña “Rostros de la infamia” trata de deslegitimar la condena contra el exdictador

-En la misma se critica a defensores de los derechos humanos como la Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, a los que llama “oenegeros mercenarios”

-”El cumplimiento de la sentencia contra Ríos Montt depende de la presión social y mediática”, advierte Sandino Asturias

Encabezado del documento "Rostros de la Infamia", que estigmatiza y critica a impulsores del juicio contra Ríos Montt, como Rigoberta Menchú

Rostros de la infamia. Así se titula una de las campañas que estos días impulsan sectores conservadores guatemaltecos con la intención de desprestigiar a defensores clave de los derechos humanos en el país y de cuestionar la sentencia que condena  al exdictador Ríos Montt a 80 años de cárcel por genocidio y crímenes contra la humanidad.

El texto, un intento de estigmatizar a personalidades como la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú o a la propia jueza Yasmín Barrios -que ha llevado el proceso contra el exdictador- acaba de ser denunciado ante la Procuraduría de Derechos Humanos. En él se califica a las personas partidarias del juicio de “seudo-guatemaltecas” y “traidoras de la paz” que se mueven por “venganzas ideológicas y por ser oenegeros mercenarios a la caza de unos dólares o euros”.

Además, se afirma que esos “rostros de la infamia” no deben ser olvidados ni por “las generaciones presentes ni por las futuras, a quienes les corresponderá dar su castigo a estos traidores de la paz. Porque Dios, la Patria y la Historia así lo demandarán”.

Entre las personas señaladas como “infames” hay jueces, abogados defensores de los derechos humanos, activistas especializados en derechos humanos -entre los que destaca, por su proyección internacional, Rigoberta Menchú- e incluso embajadores.

El texto asegura que existe un plan destinado a “destruir el pilar político, económico, y social” y a fomentar un “control ideológico”.

Algunos de los rostros señalados por la campaña "Rostros de la infamia"

Tras el juicio ya surgieron las previsibles reacciones de los poderes conservadores del país, y en concreto del poder empresarial y del gobierno. La patronal guatemalteca ha pedido a la Corte Constitucional que anule la sentencia contra Ríos Montt y el presidente ha insistido en que la condena no es definitiva.

Estos días además algunos defensores de los derechos humanos y periodistas que han dado cobertura al juicio contra Ríos Montt han recibido amenazas y presiones.

En conversación con eldiario.es, Sandino Asturias, otro de los señalados en el documento “Rostros de la infamia”, coordinador del Centro de Estudios de Guatemala, hijo de un célebre guerrillero y nieto del Premio Nobel de Literatura Miguel Ángel Asturias, considera que este tipo de campañas pretenden dividir el país y cuestionar la sentencia contra Ríos Montt.

“Están haciendo circular el documento “Rostros de la infamia” entre militares, la Fundación contra el Terrorismo, entre los sectores más conservadores. Es una especie de campaña negra. En las últimas páginas del texto atribuyen a los que ellos llaman infames, es decir, a nosotros, una especie de plan de destabilización. En realidad es un plan espejo, porque ese es el plan de ellos”, afirma.

El abuelo de Sandino Asturias, el Nobel de Literatura Miguel Ángel Asturias, escribió:

“Los ojos de los enterrados se cerrarán juntos el día de la justicia o no se cerrarán”.

Esta clara concepción contra la impunidad y en favor de la memoria y la justicia como mecanismos para la paz y la reconciliación es por la que ahora están luchando y trabajando sectores clave de Guatemala.

Entrevista a Sandino Asturias, coordinador del Centro de Estudios de Guatemala

Sandino Asturias, coordinador del Centro de Estudios de Guatemala

Pregunta: ¿Hay campañas por tanto para que la sentencia contra Ríos Montt se anule e intentos de estigmatizar a los impulsores del juicio?

Sandino Asturias: Este documento llamado “Rostros de la infamia” da un paso más allá. Méndez Ruiz, de la Fundación contra el Terrorismo, hijo de un genocida, dijo el día de la sentencia contra Ríos Montt que ‘los comunistas trataron de tomar el poder por las armas, no pudieron; los comunistas trataron de tomar el poder del Congreso y no pudieron; los comunistas tomaron el poder judicial y esta es la consecuencia’. Es decir, para ellos la justicia es parte del conflicto, parte de la guerra y así lo están manejando internamente. Lo que hacen con este panfleto es ponerle cara a ese “enemigo”.

Pregunta: En esta atmósfera y en este contexto del que hablamos, ¿sería posible que se juzgara a otros responsables de las masacres en Guatemala?

S. Asturias: Hay que ver con objetividad las capacidades reales de persecución penal en nuestro sistema de justicia. El caso de Ríos Montt se articula en el año 2000, es decir, se tardan 13 años en juzgar a un genocida. No hay capacidad adecuada para llevar a los tribunales a todos los genocidas que quisiéramos.

Pregunta: ¿Por qué?

S. Asturias: Hay una campaña interesada que busca unificar a todos los sectores conservadores con la intención de tumbar este juicio histórico. Quieren anularlo y quieren generar una unificación de las fuerzas conservadoras y militares. El poder empresarial ya ha dicho que está en contra de la sentencia y que hay que revertirla. Pero al mismo tiempo el avance que se da con este juicio estimulará a muchas organizaciones de víctimas a seguir luchando para llevar a la justicia a los criminales.

El papel del poder empresarial, la oligarquía, los militares y EEUU

Pregunta: Hay un vídeo de 1982 en el que el actual presidente Pérez Molina, apodado entonces el general Tito, dice al periodista estadounidense Allan Nairn que “todas las familias de indígenas están con la guerrilla”, lo que se ha entendido como un intento de justificar las matanzas. Ya como presidente Pérez Molina ha negado que hubo genocidio. ¿Esta negación podría tener relación con su papel en el pasado?

S.A.: Aquí hace 15 años la Comisión de esclarecimiento histórico estableció que en Guatemala hubo genocidio y etnocidio. Que ahora se discuta esto tiene más que ver con una estrategia de impunidad. Estados Unidos, el poder empresarial, la oligarquía y los militares planificaron, ejecutaron, estructuraron esa política de tierra arrasada, de genocidio. Fue una política de común acuerdo. Todos los que se ‘taparon con esa chamarra’, excepto Estados Unidos, están defendiendo lo que hicieron en esa época, como una defensa jurídica.

La importancia de la presión mediática y social

Pregunta: ¿Hasta qué punto esa impunidad sigue marcando la vida actual en Guatemala?

S.A: Nosotros trabajamos con asuntos de seguridad, violencia, justicia y derechos humanos. Y fuimos percibiendo que si no resolvíamos la impunidad del pasado, la impunidad del presente se convertiría en un elemento consustancial de la violencia social. En los años recientes se siguió con la lógica autoritaria y de violencia de decir: “al delincuente hay que matarlo”. La impunidad para perseguir a los supuestos delincuentes generó una cacería de personas, porque no hemos tenido un precedente de justicia histórica que no permita que esos hechos violentos ocurran.

Pregunta: Por eso subrayan ustedes la importancia de este juicio…

S.A: Efectivamente. Este juicio pone un nuevo parámetro de convivencia social donde nadie está por encima de la ley, nadie puede matar a nadie impunemente. Nos alcanzó el pasado, y si no resolvemos el pasado tampoco podemos resolver el presente.

Pregunta: El presidente de Guatemala, Pérez Molina, ha insistido en que la sentencia contra Ríos Montt no es definitiva. ¿Cómo valoran esta actitud y el riesgo de que se suspenda?

S.A: Hay una gran presión. Los poderes militar y empresarial se han unificado intentando revertir la sentencia. Estamos en el punto donde dependiendo de la presión social y mediática esto será sentencia firme o se podrá revertir. Hay una gran presión sobre el Tribunal Constitucional para revertir la decisión pero también hay una gran presión social para que se mantenga. La comunidad internacional juega un rol importante en este proceso pero al final de cuentas ya lo avanzado está avanzado, ya la condena está.

El exdictador Ríos Montt, durante el juicio que le ha sentenciado a 80 años de cárcel por genocidio y crímenes contra la humanidad (EFE)

Las presiones contra el juicio

Pregunta: Hay sectores que afirman que hubo presiones del propio gobierno para intervenir en el proceso de juicio. ¿Qué tipo de presiones ha habido exactamente?

S.A: Aquí todo el mundo intentó intervenir en este juicio. Ha intervenido públicamente el poder ejecutivo emitiendo opinión sobre el tema, el poder económico ha emitido opinión públicamente, antes y después de la sentencia. Es decir, sí ha habido una intromisión y presión sobre los tribunales. Hay que reconocer la fuerza que ha tenido el tribunal y el organismo de justicia soportando esa presión y manteniendo la independencia.

Pregunta: ¿Qué les diría a quienes sostienen que la justicia contribuye a la división y a la polarización del país?

S.A: Que es falso, por una razón muy sencilla. El país estaba sometido a la polarización, a la violencia y la conflictividad, no es que ahora hay polarización, violencia y conflictividad. Este proceso ejemplar de justicia más bien nos puede ayudar a establecer los caminos de reconciliación. La paz planteó un camino de justicia, a través del cual el país podrá avanzar hacia la reconciliación real y el desarrollo democrático. Mientras sigamos creyendo que la justicia tiene que estar secuestrada a los intereses militares y de los empresarios, este país no cambiará.

Pregunta: ¿Cómo marca a su entorno la impunidad?

S.A: El modelo planteado aquí de transición pacífica, un modelo para el que se puso a España de ejemplo en algún momento, incluía un mecanismo no muy definido en relación a cómo resolver el pasado. Era evidente que en una negociación de paz no se iba a poder resolver el tema de la violencia del pasado. Por una razón muy sencilla, porque estábamos negociando con ellos.

Pero nunca se dejó de lado el hecho de que el país necesitaba resolver cuestiones de justicia. Un país no puede avanzar mirando hacia otro lado cuando hay 200.000 muertos y 50.000 desaparecidos en total impunidad. Esta sentencia, para muchos que hemos luchado por esta Guatemala, tiene el sentido de la esperanza, del futuro. Guatemala puede tener un futuro diferente porque hay personas, instituciones, que están hartas de la violencia y la impunidad.

El racismo contra la población indígena

Pregunta: La ejecución de un etnocidio en el pasado, ¿de qué modo influye en la situación actual de la población  indígena?

S.A: Es parte intrínseca. Aquí el racismo es una estructura de dominación y de poder, lo ha sido desde hace 500 años. El 95% de las masacres se han dado en zonas indígenas, las más afectadas por este modelo económico y político. El indígena ha sido históricamente la fuerza barata de trabajo, sin ninguna inclusión social. Las áreas indígenas son las más pobres del país. Y por eso son las zonas donde más rebeldía, actuación y movilización social hay. Las comunidades indígenas se han apropiado de su territorio y son las que están luchando ahora contra los intereses mineros y contra elementos empresariales transnacionales.

Pregunta: ¿Qué papel puede jugar la comunidad indígena en un proceso de cambio?

S.A: Este es un país que ha vivido del racismo, con un poder económico que ha sobreexplotado a la población indígena, y con un pueblo indígena que ahora está levantado socialmente. Los indígenas son el actor principal de respuesta al modelo económico y de exclusión. El actor gubernamental es el elemento que pretende acallar esa protesta por la vía de la represión. En tiempo de la guerra lo hizo con masacres, más de 440 masacres documentadas en la comisión de esclarecimiento histórico, ahora lo hace de otra forma pero también hay represión.

Pero hay un movimiento social que está activo, que defiende su territorio y que me parece que es el punto de inflexión en todos estos procesos, donde la justicia juega un rol muy importante porque es el que va a dirimir cómo vamos a resolver nuestros conflictos en el futuro.

(El informe “Rostros de la Infamia” aquí)

Guatemala, un primer paso contra la impunidad

-El proceso contra el exdictador Ríos Montt ha salpicado al presidente actual, Pérez Molina

-El poder empresarial y el gobierno insisten en que la sentencia no es definitiva

OLGA RODRÍGUEZ/16-05-2013 Publicado en eldiario.es

Mujeres indígenas ixil, víctimas de crímenes durante la dictadura, durante el juicio a Ríos Montt (Efe)

Cuando hace unos días la jueza Yasmín Barrios condenó a 80 años de cárcel al exdictador guatemalteco Ríos Montt por genocidio y crímenes contra la humanidad, la sala estalló en cánticos. Víctimas, supervivientes y defensores de los derechos humanos entonaron algunas estrofas de este poema de Otto René Castillo:

Aquí no lloró nadie. Aquí solo queremos ser humanos, comer, reír, enamorarse, vivir, vivir la vida y no morirla”.

La propia magistrada no pudo evitar las lágrimas. Lo que parecía imposible acababa de ocurrir, en un país caracterizado por la impunidad, donde 250.000 personas murieron, la mayoría indígenas y civiles, masacrados, y donde miles de mujeres fueron víctimas de violencia sexual. Según Naciones Unidas, el 93% de los crímenes fueron cometidos por militares y paramilitares.

“Las atrocidades incluyeron violaciones, desplazamientos forzosos, asesinatos extrajudiciales”, destacó la jueza Yasmín Barrios, que no pudo evitar una voz temblorosa ante el capítulo histórico del que estaba formando parte. “La población indígena maya ixil fue criminalizada. El solo hecho de pertenecer a este grupo indígena era un crimen fatal”, sentenció.

“El Ejército violó de forma sistemática a las mujeres ixil, incluyendo a mujeres embarazadas y a ancianas. Esto contribuyó a la destrucción social y étnica. El trauma psicológico sufrido por los supervivientes ha causado un daño intergeneracional. Los juzgadores hemos podido constatar que se produjo la muerte sistemática de adultos, niños y ancianos de forma indiscriminada”, afirmó la jueza Barrios en la lectura de la condena.

Y concluyó: “Sí hubo genocidio”.

[Vídeo: Reacción tras la lectura de la sentencia. Gritos de "Sí hubo genocidio" y canto de "Aquí solo queremos ser humanos". Por Xeni Jardin]

Además, esta semana la magistrada ha anunciado que el Estado deberá pedir perdón a las víctimas, a las mujeres violadas y ha establecido que las fuerzas armadas deberán ser “educadas” para “nunca más” cometer violaciones de los derechos humanos.

El genocidio de Guatemala era hasta hace poco una desgarradora injusticia olvidada, y sigue marcando el día a día del país, con una mayoría de la población discriminada, sin acceso a cargos públicos, sin igualdad de oportunidades.

“Este juicio ha sido como ver caer el muro de Berlín”, ha dicho en una acertada comparación, la periodista Xeni Jardin, que ha seguido el juicio desde Guatemala.

Reacciones contra la sentencia

Pero tras el juicio han surgido las previsibles reacciones por parte de los poderes conservadores del país, y en concreto del poder empresarial y el propio gobierno. La patronal guatemalteca ha pedido a la Corte Constitucional que anule la sentencia contra Ríos Montt y el presidente ha insistido en que la condena no es definitiva.

Durante la celebración de la sentencia el pasado viernes un hombre se dedicó a filmar con una cámara a víctimas supervivientes y defensores de los derechos humanos en una actitud que fue definida por varias personas como “amenazante”. En los días siguientes al fallo judicial han empezado a circular notas por Internet, impulsadas por grupos opuestos a la sentencia, que tratan de estigmatizar a reconocidos defensores de los derechos humanos, como la Premio Nobel de la Paz Rigoberta Menchú.

Las asociaciones de víctimas son conscientes de la presión existente para anular la sentencia en defensa de la impunidad y recalcan por ello la importancia de la presión social y mediática a favor de los derechos humanos.

El juicio que ha salpicado al presidente actual de Guatemala

Las víctimas denuncian que hay otros responsables del genocidio que siguen ocupando puestos de responsabilidad en el ejército o en el gobierno actual. El propio presidente, Otto Pérez Molina, está en el punto de mira. Durante el juicio ha habido entorpecimientos de tipo procesal, presión política y de toda naturaleza, como han denunciado diversas asociaciones de víctimas y defensoras de derechos humanos.

De hecho, pocos días antes de la sentencia contra el dictador Ríos Montt la Corte de Apelaciones dictaminó la anulación del juicio.

Según el periodista estadounidense Allan Nairn esa decisión de suspender el proceso se tomó por presión directa del propio gobierno de Guatemala, para evitar que se viera involucrado el presidente actual, Otto Pérez Molina, ex general del ejército, graduado en la Escuela de las Américas, ex integrante de las fuerzas especiales llamadas kaibiles -célebres por su brutalidad- y ex director de inteligencia militar durante la dictadura.

El periodista Allan Nairn fue citado a declarar como testigo en el juicio, ya que en los años ochenta entrevistó ante las cámaras en Guatemala al jefe de operaciones del Ejército, el general “Tito”, que posteriormente sería identificado como el propio Pérez Molina.

“La decisión de suspender el proceso fue técnicamente tomada por un tribunal de apelaciones, pero detrás de ella se encuentra la intervención secreta del actual presidente de Guatemala, como también las amenazas de muerte contra jueces y fiscales hechas por asociados del ejército”, ha afirmado Nairn.

“En el último momento se me impidió subir al estrado [como testigo para declarar] para evitar una confrontación con el Ejecutivo. Se me dio a entender que lo que eso significaba era que el general Otto Pérez Molina, el presidente de Guatemala, cancelaría el juicio si yo subía al estrado, ya que mi testimonio podría implicarlo a él”, ha relatado el periodista estadounidense.

“Existía también el temor, concretamente manifestado, de que al tomar el estrado, y dada la naturaleza de mis pasados escritos y declaraciones, yo implicara a la ‘institución armada’ y que eso podría desatar la violencia”, ha agregado.

En 1982 Allan Nairn entrevistó, por ejemplo, a un soldado guatemalteco en una zona de indígenas mayas Ixil. El soldado decía cosas como esta:

Soldado: “Así es como tenemos éxito. Y también, si los hemos interrogado, lo único que podemos hacer es matarlos”.
Pregunta de Nairn: “¿Y a cuántos has matado?”
Soldado: “Matamos a la mayoría (…) Si ellos no quieren hacer las cosas bien, no queda más remedio que bombardear las casas, con granadas o bombas colectivas”
Pregunta: “¿Qué es una bomba colectiva?”
Respuesta: “Son como cañones”.
Pregunta: “¿Cuál es la mayor cantidad de personas que han muerto a la vez?”
Soldado: “Alrededor de 500 personas, en Sololá”.

Nairn también entrevistó en 1982 al general ‘Tito’, seúdonimo del presidente actual, Pérez Molina. En la conversación Pérez Molina afirmaba que “todas las familias [de la zona indígena en la que se encontraba] están con la guerilla”, lo que se interpreta como un intento de justificar la matanza de indígenas.

Un testigo contra el presidente Pérez Molina

Durante el juicio a Ríos Montt un testigo, el soldado Hugo Ramiro Leonardo Reyes, afirmó que “los militares y los soldados a las órdenes del Mayor Tito Arias, conocido como Otto Pérez Molina, el general José Luis y los comandantes de las compañías de ingenieros coordinaban la quema y saqueo de la gente para luego ejecutarlos”.

El presidente, Pérez Molina, afirmó que lo sostenido por este testigo “son mentiras” y dijo que no se iba a prestar “a ese circo”. Pérez Molina sostuvo en su momento que no hubo genocidio en Guatemala: “Aquí lo que hubo fue un conflicto armado interno que la guerrilla llevó al interior del país y quisieron involucrar a los mayas”.

Preguntado sobre el genocidio justo tras la sentencia contra Ríos Montt en la cadena de televisión CNN Español, dijo que prefería no opinar y quiso subrayar que la sentencia judicial no es definitiva.

Ronald Reagan y Ríos Montt

Ronald Reagan y Ríos Montt

El papel de Estados Unidos

Estados Unidos apoyó a los militares guatemaltecos en la dictadura de Ríos Montt, proporcionándoles apoyo militar, personal y mostrando su respaldo público. Durante su mandato, el presidente Ronald Reagan calificó a Ríos Montt como “un hombre completamente dedicado a la democracia” y “de gran integridad personal”.

Washington estuvo al tanto de lo que ocurría en Guatemala y mantuvo su apoyo a la dictadura y sus militares, que recibieron asesoramiento de Israel y Argentina.

Diversas organizaciones defensoras de los derechos humanos, como Human Rights Watch, han subrayado la alianza de Estados Unidos con Ríos Montt, al que han calificado como un dictador apoyado por Washington. Ahora, con su condena por genocidio y crímenes contra la humanidad, Guatemala comienza a vislumbrar el fin de la impunidad.

“Sabemos que queda un largo camino y que nos pueden poner obstáculos”, destacaban algunas víctimas el pasado viernes. “Pero ha quedado clara la importancia de la presión social, que hay que mantener”, añadían, entre abrazos, risas y lágrimas, envueltas por el célebre poema y cántico:

“Aquí solo queremos ser humanos, comer, reír, enamorarse, vivir, vivir la vida y no morirla”.

¿De qué lado queremos estar los periodistas?

OLGA RODRÍGUEZ/ 28/04/2013 Artículo publicado en eldiario.es

¿Qué pasaría si el cincuenta por ciento – o más- de los periodistas que cubren información política no acudiera a las ruedas de prensa sin preguntas?

¿Qué consecuencias tendría que los periodistas que estuvieran obligados a ir por presión de sus jefes, lo hicieran con pancartas contra las ruedas de prensa sin preguntas, con lemas como “Sin preguntas no hay periodismo. Sin periodismo no hay democracia”?

¿Qué beneficios tendría que los periodistas reivindicaran su maltrecho derecho a repreguntar en caso de que su interlocutor no contestara a su primera pregunta?

¿Qué efecto provocaría que los periodistas alzaran la voz y gritaran sus preguntas en caso de que les arrebataran micrófono y turno para preguntar?

¿Qué consecuencias tendría que los periodistas mencionaran en las ruedas de prensa aquellos asuntos que sus jefes les han señalado como temas por los que no preguntar?

¿Se percibirían cambios en las informaciones publicadas/emitidas y en la propia sociedad y política del país si todos periodistas actuaran como si no trabajaran para los medios de comunicación que les pagan, sino para la gente, si concibieran la información como servicio público?

¿Qué pasaría si por encima del corporativismo empresarial estuviera el deseo de trabajar para denunciar las desigualdades y mejorar la sociedad?

¿Cómo sería percibido que todos periodistas asumieran aquello que dijo Kapuscinski sobre “el carácter intencional” del periodismo, como herramienta para intentar cambiar el mundo, para intentar mejorarlo?

¿Qué repercusión política y social tendría un periodismo concebido no para perpetuar el pensamiento dominante, sino como uso público de la palabra, como altavoz de la ciudadanía y no de los poderes privados?

Estas y otras cuestiones son semanalmente planteadas por los lectores en el buzón de la Defensora de la comunidad de eldiario.es, que introducen debates siempre necesarios. Y sin duda son preguntas que debemos hacernos cotidianamente quienes ejercemos esta profesión, para decidir qué función queremos tener en el contexto actual. Para elegir de qué lado queremos estar.

En la indiferencia hay toda una toma de partido. En la creencia de que una persona sola no puede hacer nada se esconde una resignación adelantada y quizá, quién sabe, un deseo de no asumir responsabilidades. El periodismo es publicar lo que alguien no quiere que se publique, cuestionarse lo que ocurre con rigor y sentido crítico, buscar los porqués, actuar como contrapoder en un mundo cada vez más desequilibrado. Para no terminar siendo cómplice del  discurso hegemónico, sino de la verdad, por molesta que sea.

Venezuela en su laberinto

OLGA RODRÍGUEZ/ CARACAS (VENEZUELA)// 26/04/2013

maduros

En el aeropuerto de Caracas una mujer de mediana edad, alta, blanca, elegantemente vestida, es requerida para una inspección rutinaria de sus maletas. Un militar, joven, de piel oscura, de procedencia claramente humilde, revisa las pertenencias de la mujer. Ella estalla:

“No te permito que toques mi ropa con esas manos sin guantes”, exclama.

“Señora, la aerolínea no nos da guantes, no tenemos guantes para cada maleta”, contesta él.

“Esto es una vergüenza, sólo pasa en este país”, insiste ella.

“Disculpe, señora, pero yo se lo miro esto delicadamente, mis manos están limpias”.

“Es ropa limpia, no puedo permitir que la toques con tus manos”, advierte ella.

“Luego bien que les gusta la ropa de marca del imperio, como ellos dicen”, exclama el acompañante de la mujer.

No es una escena aislada. Este tipo de situaciones son habituales y dan cuenta de un problema de mayor calado existente mucho antes de la llegada de Chávez al poder. Que un chico de piel oscura perteneciente además al Ejército -que alberga en sus bases grandes simpatías por la llamada revolución bolivariana- toque la ‘ropa cara’ de una mujer blanca de clase acomodada rompe con los esquemas clásicos de jerarquía. Que un trabajador presuma de serlo y participe activamente en la política hace temblar los cimientos de la élite, afecta a la susceptibilidad y los principios de todo un sector económico y social.

Esto no quiere decir que la división de clases se traslade tal cual a a la división política -lo habitual, de hecho, es que las minorías privilegiadas logren seducir a grupos subordinados-, sino que además de la confrontación meramente partidista, hay otros conflictos más profundos.

Latinoamérica entera, y en ello Venezuela no es una excepción, fue víctima del colonialismo, del neocolonialismo, del intervencionismo económico con la aplicación de voraces programas de ajustes impuestos por organismos como el Fondo Monetario Internacional, de imposiciones políticas y culturales que introdujeron modelos importados y ajenos a las realidades locales. Lo habitual ha sido que existan élites dominantes vinculadas al poder económico y empresarial, clases acomodadas y finalmente, una gran masa de pobres invisibles para los Estados y para los propios sectores sociales que gozan de privilegios.

Lo que ocurrió con la llegada de Chávez y sus políticas sociales es que la conciencia de clase despertó en muchas zonas pobres. Chávez contribuyó a ello notablemente empleando en sus discursos un lenguaje sin eufemismos, incluyendo términos como burguesía, proletariado, revolución o justicia social. Que la voluntad de sus promesas y de sus políticas se haya cumplido es otra cuestión. Algunas han logrado llevarse a cabo, otras no, por diversos motivos -corrupción, falta de eficacia, obstáculos externos- pero es innegable que se introdujeron políticas sociales hasta entonces inexistentes que han logrado reducir la pobreza a la mitad, erradicar prácticamente el analfabetismo y convertir el país en el lugar con menos desigualdad social de toda Latinoamérica y el Caribe, según el índice Gini (que mide hasta qué punto la distribución de los ingresos en un país es equitativa.

La popularidad de estas políticas y, sobre todo de Chávez, es tal que en estas últimas elecciones Henrique Capriles optó por adoptar ciertas características del chavismo transmitiendo incluso que “Nicolás Maduro no es Chávez”, con el objetivo de atraer a votantes de Chávez desconfiados ante la ausencia del comandante. Es más, en un claro giro discursivo, Capriles llegó a elogiar parte del legado de Chávez y sus llamadas ‘misiones’ destinadas a extender la cultura y la atención sanitaria y educativa.

Lo cierto es que esta estrategia de campaña surtió efecto, ayudada por el contexto político. Los catorce años del chavismo en el poder y la ausencia de Chávez hicieron mella. A ello hay que sumar otras cuestiones: una inflación elevadísima y acentuada por la devaluación del bolívar antes de las elecciones, el desabastecimiento en supermercados de productos básicos como la leche o la harina o los apagones eléctricos que Maduro atribuye a campañas de boicot por parte de la oposición.

En las áreas castigadas hasta los años noventa por la represión y la pobreza y beneficiadas por las políticas sociales del chavismo, se reaccionó de inmediato ante la negativa de la oposición de aceptar el triunfo de Nicolás Maduro y ante la muerte por actos violentos de ocho integrantes y simpatizantes del Partido Socialista [PSUV]. Los comités se reunieron en asambleas y acordaron prepararse para resistir en caso de que se produjera otro intento de golpe de estado como el de 2002:

“Están haciendo arder sedes del PSUV, han asesinado a ocho de nuestros camaradas, han ido a las casas de algunos de nosotros a intimidar, tenemos que estar en alerta y defender”, advertía en una de esas reuniones Gilberto, integrante de una agrupación motorizada chavista, civil, encargada de patrullar las calles.

“Estamos conscientes de que la movilización es importante, y va a serlo más adelante, porque hay voluntad de confrontación”, confesaba Anselmo, un ebanista del barrio 23 de enero de Caracas, zona popular de tradición chavista.

Caceroladas de la oposición

En las caceroladas convocadas por la oposición las opiniones eran diferentes:

“Hay mucha gente incivilizada e ignorante, que por eso votan a Maduro. Y como son ignorantes, no saben aceptar el resultado”, señalaba un seguidor de Capriles.

“Les dan dinero para que les voten, y esos que les votan viven de la ‘papa dulce’, no hacen más nada, son enchufados y vagos”, aseguraba otro, repitiendo un adjetivo, enchufado, muy empleado por Capriles para referirse a los chavistas.

“El chavismo se disfraza de bueno, de que si ayuda a los pobres, pero con el petróleo que tiene este país ya se podía haber acabado con la pobreza, y ahí siguen los ‘ranchitos’ [infraviviendas]”, afirmaba una mujer cacerola en mano.

Si la batalla política en Venezuela se encona, si la oposición opta por seguir deslegitimando a Nicolás Maduro y su gobierno, si determinados medios de comunicación venezolanos continúan apostando por la desestabilización, la confrontación estará servida durante toda legislatura y con ella, aumentará el riesgo de un estallido mayor de la violencia política que estos días ha dejado ya muertos en las calles.

De la continuidad del proceso político actual en Venezuela dependen en parte otros procesos de América Latina que han obtenido un importante respaldo económico y político de Caracas, gracias al cual han conseguido mayores cuotas de independencia real. Por eso cuando se habla del futuro de Venezuela se está hablando también de la senda de una parte importante de Latinoamérica y del papel que Estados Unidos y otras potencias pueden jugar en ella.

Este reportaje ha sido publicado en el número 5 de La Marea, que puedes encontrar aquí

Clima de confrontación en Venezuela

Olga Rodríguez. Publicado en eldiario.es el 19-04-2013

-Ya son ocho los fallecidos a causa de la violencia, tras la muerte de una mujer herida el lunes

-Las víctimas son integrantes o simpatizantes del PSUV

-Barrios populares y grupos motorizados chavistas, en alerta por temor a la toma de poder de la oposición

-Capriles no ha presentado la impugnación oficial, requisito legal para solicitar el recuento de votos

Seguidores de Maduro en las calles de Caracas (Foto: Olga Rodríguez)Seguidores de Maduro en las calles de Caracas (Foto: Olga Rodríguez)

La atmósfera de Caracas se ha enrarecido desde el pasado domingo, cuando se celebraron las elecciones que dieron la victoria a Nicolás Maduro.

Ya el lunes se registraron acciones de grupos organizados -las llamadas guarimbas- en varios puntos del país. Partidarios del líder de la oposición Henrique Capriles hicieron arder neumáticos, arrojaron cócteles molotov caseros y prendieron fuego a al menos dos sedes del PSUV (Partido Socialista de Venezuela).

“Son unos incivilizados, los chavistas son hampa, son delincuentes incivilizados, y ahora ponen a un conductor de metro[bus] como presidente, que se vaya a conducir metros, que para presidente no es”, gritaba Patricia, una partidaria de Capriles, cuando esta periodista le preguntó por qué estaba en una cacerolada de apoyo al candidato opositor.

Los barrios populares, en alerta

Capriles recurrió al llamamiento de caceroladas para que sus seguidores muestren su desacuerdo con los resultados electorales, pero tras los últimos episodios de violencia optó por desconvocar una protesta prevista para ayer. Por su parte, Nicolás Maduro convocó un “cohetazo” celebrado esta noche, con lanzamientos de cohetes, como protesta y “llamamiento por la paz”.

En algunos barrios populares donde el chavismo despierta grandes simpatías a causa de las misiones educativas, sanitarias y culturales introducidas en esas zonas desfavorecidas, se han celebrado asambleas para estudiar la situación de tensión actual.

“Tenemos que estar alerta, camaradas”, gritaba este martes Gabriela, una mujer de una de las ‘parroquias’ (barrios) situadas en los cerros de Caracas. “Quieren desestabilizar y pueden venir contra nosotros, como ya hicieron otras veces. Tenemos que resistir”, advertía.

“Alerta máxima, los grupos defensivos tienen que estar en alerta”, insistía también el resto de los asistentes a la asamblea barrial.

En algunas zonas grupos motorizados chavistas han organizado rutas de vigilancia para proteger sedes del PSUV, centros médicos y otros lugares que han sido objeto de ataques. Una de estas agrupaciones motorizadas, los Motorizados de Hugo Chávez, acudió esta semana a las inmediaciones de la televisión VTV, donde seguidores de Capriles habían rodeado la sede del canal de tv.

“Acá estamos las fuerzas motorizadas para defender la revolución, con disciplina, con conciencia política, con respeto a la Constitución y a las Fuerzas Armadas”, decía uno de sus integrantes.

“Los barrios están tranquilos. Capriles, no toque a la gente de los barrios, la gente de la clase media vinieron a tomar este canal, llegamos nosotros y salieron corriendo como cobardes. No a la violencia, vayamos a la batalla de las ideas, hemos puesto a Maduro, ahora nos toca garantizar que eso se mantenga. Si los pueblos de Caracas bajan, va a arder Caracas. Estamos conscientes, tenemos disciplina, somos revolucionarios”, exclamaba, refiriéndose a la fuerza popular de los barrios más humildes situados en las colinas, de donde ya en 2002 bajaron miles de personas para defender a Chávez contra los golpistas que intentaron tomar el poder.

Una de las zonas pobres de Caracas, construida sobre un 'cerro' (Foto: Olga Rodríguez)

Una de las zonas pobres de Caracas, construida sobre un ‘cerro’ (Foto: Olga Rodríguez)

Panfletos contra empleados domésticos

Panfletos de Juventud Activa de Venezuela, agrupación opositora, advierten de la existencia de una red de “informadores para el régimen”:

“Nuestros movimientos están siendo seguidos por chóferes, señoras de servicio, mecánicos, conserjes, y demás tarifados del comunismo cubano. Les pedimos que los revisen al entrar y salir de sus casas, que suspendan cualquier tipo de conversaciones en su presencia, que mantegan a sus hijos alejados de ellos, y que de ser posible, no los dejen entrar a sus casas”.

Este tipo de mensajes, sumado a la actitud profundamente clasista de determinados sectores de la población, muestran hasta qué punto lo que se esconde detrás la polarización de este país no es una simple división entre chavistas y antichavistas, sino también un enfrentamiento de clases, en un país donde no hace tanto los pobres eran completamente invisibles para el Estado.

Octavilla de Juventud Activa Venezuela Unida

Octavilla de Juventud Activa Venezuela Unida

“Maduro y su gente son vagos rentistas que viven del petróleo, tienen un régimen que nos expulsa porque rechazan a quienes no les apoyan, a quienes nos levantamos cada día para trabajar, solo apoyan a los que no hacen nada, dándoles cosas, por eso muchos vivimos en el exilio. Que cuenten los votos y el mundo verá que han perdido, por eso no quieren contarlos”, manifestaba este martes una mujer venezolana residente en el extranjero que había acudido a Caracas para votar.

Como ella, miles de personas más prefirieron desplazarse a su país en vez de votar en las embajadas, un hecho que demuestra hasta qué punto se han movilizado los votantes de la oposición.

Ante esta evidente organización de los votantes de Capriles, diversos analistas interpretan que la MUD -que agrupa a la mayor parte de los partidos antichavistas, liderados por Capriles, entre los que hay socialdemócratas, democristianos, centristas o derechistas- ha alcanzado su techo electoral y el chavismo su suelo, en un momento de crisis causada por la muerte de Hugo Chávez.

Otros, sin embargo, consideran que esto solo es el principio de una eficaz estrategia de la oposición consistente en acusar hasta degradar la imagen del PSUV y de Maduro y lograr expulsarles del poder.

El recuento de votos

Desde que Capriles se negó a reconocer los resultados oficiales de las elecciones y denunció más de tres mil irregularidades en la jornada de votación, los medios de comunicación antichavistas y los seguidores de la oposición han exigido que se efectúe un recuento del 100% de los votos y han arremetido contra el gobierno por negarse a llevarlo a cabo. Diversos miembros del ejecutivo han explicado que la ley exige que se presente una impugnación para que se realice dicho recuento.

La presidenta del Tribunal Supremo, Luisa Morales, explicó que hasta este miércoles Henrique Capriles no había presentado la impugnación, a pesar de haberla demandado de palabra públicamente.

Morales también ha indicado que el sistema electoral venezolano está completamente sistematizado, “de modo que el conteo manual no existe”, ha dicho, y ha añadido que “esta solicitud de recuento manual ha enardecido a las personas, por eso debemos llamar a la seriedad”.

La delegación del Congreso español que acudió a Venezuela para observar el proceso de votación -integrada por PP, PSOE, IU, CIU y PNV, el embajador del país y el ex presidente del Congreso José Bono- ha indicado que “el resultado electoral es fiable por contrastable y porque asegura el ejercicio libre, secreto y universal del voto”.

También ha señalado la existencia “de manifestaciones y actuaciones partidistas en el periodo de reflexión y el día de las votaciones, incluidos los medios de comunicación”, y ha llamado a investigar “las denuncias de irregularidades hechas por las organizaciones políticas”.

(Vídeo: Jornada electoral, una mujer vota en un colegio electoral de Caracas. Primero lo hace electrónicamente, a través del sistema automatizado, y después deposita en una urna el papel que la máquina le entrega).

Cifras e incidentes

La Fiscal General informó de ocho muertos, 61 heridos y 135 a causa de la violencia desatada tras las elecciones. Los fallecidos son personas integrantes o simpatizantes del PSUV. Uno de ellos,Luis García Polanco, de 24 años y miembro del PSUV, murió en la noche del domingo al recibir un disparo. Trabajaba en el departamento de mantenimiento del Hospital Universitario de Maracaibo.

Otro fue asesinado el lunes en los alrededores de la sede del Consejo Nacional Electoral de Maracaibo. Otro, también integrante del PSUV, José Luis Ponce, falleció por un tiro que le perforó la cara.

“Estamos muy dolidos por su asesinato”, ha declarado su hermano en el canal VTV. “Sabemos quiénes son los asesinos, el pueblo lo sabe, todo el mundo lo sabe. Murió en su deber como revolucionario. Le dispararon desde una furgoneta, le dieron a él y a una señora”.

Carmen Valdés, una de las vecinas de La Limonera, urbanización residencial donde falleció Ponce, explica así lo ocurrido:

“Habían ido a donde estaban atacando a las personas del CDI [Centro Médico de Diagnóstico Integral, forman parte de un programa social promovido por Chávez con ayuda de Cuba], fueron a ayudar a nuestros hermanos cubanos. Y allí le dispararon. Conozco a Ponce, era un señor bien comprometido con el proceso, tenía una calidad humana”.

En el ataque a Ponce también resultó herida una mujer, Rosiris Reyes, quien ha fallecido este miércoles. “Mi mamá ya ha salido de quirófano, se encuentra estable, le pudieron sacar la bala, la tiene el fiscal”, explicaba su hija antes de que su madre sufriera una crisis cardiaca y muriera.

“Ellos tienen que aceptar la derrota, no tienen que incitar a la violencia, somos un pueblo que tiene que estar unido. Merecemos vivir aquí [La Limonera] como ellos, independientemente de que nosotros seamos humildes y ellos tengan más plata, eso no quiere decir que nos tegan que humillar”, añadía.

También se registraron ataques al suministro eléctrico, contra casas de funcionarios del gobierno, de la presidenta del Consejo Nacional Electoral y del director de Pdvsa (empresa del petróleo nacionalizada) Oriente, cuya vivienda recibió 25 tiros de bala.

La oposición, sin embargo, culpa de toda la violencia a Nicolás Maduro y sus seguidores, y ha difundido las fotografías de dos diputados opositores que fueron golpeados durante una reunión de la Asamblea Nacional.

“El ilegítimo quiere violencia para que no haya conteo de votos con revisión de los cuadernos de votación y actas de escrutinio”, denunció Capriles, quien ha acusado al gobierno de ordenar a grupos armados protagonizar incidentes violentos.

Mensaje de Capriles en Twitter

 

“El gobierno ordenó esta noche a grupos armados con franelas [camisetas] nuestras romper vidrios de carros, atacar gente, generar violencia. El ilegítimo habla de amor, de no violencia, y mandó atacar mi residencia oficial como gobernador de Miranda en los Teques, allá estaré. Cualquier cosa que me pase hago responsable a Nicolás Maduro”, ha acusado Capriles.

Nicolás Maduro, por su parte, ha acusado a grupos de la oposición de sabotear el suministro eléctrico en varias ciudades y de disfrazarse de chavistas para generar caos.

“Tenemos información de que la derecha está armando grupos con franelas rojas para simular ataque. He alertado a todos los cuerpos de seguridad”, ha dicho en su cuenta de Twitter.

“Llamo al pueblo a aislar a los fascistas y violentos donde estén y a la justicia a castigar los crímenes cometidos y los destrozos. Paz Paz”, ha escrito Maduro.

“Estamos investigando cada acción irregular que se presentó hoy en el sistema eléctrico. Seremos implacables con los saboteadores”, ha advertido el vicepresidente, Jorge Arreaza.

Lo que se desprende del ambiente en Caracas es que si la tensión política arrecia, una confrontación mayor en las calles estaría servida. En los barrios populares permanecen muy presentes los recuerdos del intento del golpe de estado de 2002, así como la represión y la impunidad sufridas en décadas pasadas. Ante el miedo a que esto regrese, los comités y comunas populares no dudarán en defender, como dicen ellos, “los espacios conquistados”.

Nicolás Maduro, de ‘hijo de Chávez’ a presidente

Olga Rodríguez. Caracas
Publicado en eldiario.es. 15-04-2013

-Para Maduro comienza la etapa de buscar su propia identidad política más allá de ser el sucesor de Chávez

-El gobierno venezolano habla de “rectificar donde haya que rectificar” para proseguir el proceso bolivariano

-La negativa de la oposición a reconocer los resultados electorales augura un escenario de tensión política.

Niños con camisetas de apoyo a Chávez y a Maduro en el barrio 23 de enero de Caracas (Foto: Olga Rodríguez)

Niños con camisetas de apoyo a Chávez y a Maduro en el barrio 23 de enero de Caracas (Foto: Olga Rodríguez)

Un cierto gusto amargo -provocado porque las encuestas preveían una mayor victoria de Maduro y porque en este país los triunfos eran hasta ahora mayores- ha dado paso al optimismo en las filas del chavismo.

En el seno del gobierno y en su propio entorno se destaca la importancia de ganar con 265.256 votos de diferencia en unas elecciones a las que estaban llamados unos 18 millones de venezolanos, en un contexto de duelo, con la ausencia de Hugo Chávez y en un momento en el que el chavismo, a pesar de su amplia popularidad, tenía una tendencia descendente, sobre todo en las elecciones no presidenciales, donde no se elegía a Chávez, sino a su partido.

Fuentes del gobierno venezolano transmiten aquí en Caracas la siguiente convicción: “El gobierno, las Fuerzas Armadas y el pueblo venezolano han obtenido una victoria irreversible y seguirán trabajando por la revolución”.

Así lo ha manifestado el propio Nicolás Maduro, presidente del país, quien en su primer discurso tras el resultado electoral, en la noche del domingo, ya quiso subrayar que “lo que haya que rectificar, se rectificará”.

“Lo que vamos a hacer es construir un gobierno poderoso, del pueblo, un gobierno que rectifique lo que tenga que rectificar y vamos a construir una nueva, amplia, poderosa mayoría de la revolución bolivariana”, ha indicado.

Y eso es lo que le toca ahora. Frente a Chávez, de indiscutible carisma, conocido y adorado por millones de venezolanos, Maduro es aún un desconocido para muchos. Para este “trabajador humilde”, como se define a sí mismo, antes conductor de autobús, veterano activista, sindicalista y exmilitante de la Liga Socialista, bajista en su juventud del grupo de rock Enigma, comienza ahora el momento de presentarse como Nicolás Maduro y no solo como el “hijo de Chávez”.

Y tendrá que combinar esa tarea con la de gobernar y proseguir, como ha prometido, con la revolución socialista bolivariana “para conseguir pobreza cero”.

Ya en su campaña Maduro anunció que, al igual que Chávez hizo en su momento, él girará por todo el país, “para conocer a la gente y ver de primera mano los problemas que tiene cada estado”.

Todo ello lo tendrá que hacer en un escenario donde la oposición se resiste a reconocer su legitimidad, exige recuento de votos y llama a sus seguidores a salir a salir a la calle, lo que augura semanas de tensión política en el país. En las últimas horas ya se han registrado disturbios violentos y Maduro ha denunciado la quema de dos sedes del Partido Socialista venezolano.


Voluntad de análisis

Fuentes del gobierno insisten en la voluntad de seguir gobernando para el pueblo y de analizar qué factores, más allá de la propia ausencia de Chávez y las apresuradas elecciones consecuencia de su muerte, han influido en el descenso electoral del chavismo.

“A nosotros nos corresponde gobernar con el Pueblo. Revisar y rectificar donde haya que hacer, y cumplir el programa de la Patria!. L@s revolucionari@s a reflexionar. Pero sobretodo a TRABAJAR,con nuevos bríos, con nuestro Plan. Escuchando y obedeciendo al Poder Popular ”, ha escrito en su cuenta de Twitter el vicepresidente venezolano Jorge Arreaza, quien, al igual que Maduro, ha tenido críticas para la negativa de la oposición a reconocer los resultados.

“Lo veníamos advirtiendo: gritaron fraude y guarimbas 2004/ reiteraron en 2005/ no iban a reconocer en 2007/ Y ahora repiten el patrón”, ha escrito Arriaza.

Una distancia no tan pequeña

A pesar del empeño de Capriles en no admitir los resultados de estas elecciones -ha llegado a decir que si Maduro “ya era ilegítimo, ahora es ilegítimo de verdad”- lo cierto es que los 234.935 votos que han otorgado el triunfo al candidato chavista son más que suficientes para gobernar y constituyen una victoria.

Más aún si se comparan con resultados similares obtenidos por gobernantes europeos o estadounidenses. Por ejemplo, en 1996 José María Aznar ganó a Felipe González por 290.328 votos en un país, España, que tenía entonces unos once millones de habitantes más que los que tiene Venezuela ahora. En el año 2000 Bush perdió en voto popular frente a Al Gore por 543.895 votos. Obtuvo el 47,9% frente al 48,4% de Al Gore, pero se convirtió en presidente porque al ganar en Florida ganaba en voto electoral.

Los triunfos electorales por distancias no muy grandes son habituales en las democracias occidentales. Pero cuando se trata de Latinoamérica, y más aún, de Venezuela, la vara de medir que se emplea siempre es otra. Las razones hay que buscarlas en los intereses empresariales, financieros y políticos de poderes internos y extranjeros que observan con temor y como amenaza el proceso socialista bolivariano y el petróleo venezolano nacionalizado, con políticas que han logrado reducir la pobreza y la desigualdad social y que han erradicado casi por completo el analfabetismo.

Dicho esto, lo cierto es que los catorce años de gobierno chavista, los elevados porcentajes de inseguridad ciudadana y delincuencia, la corrupción, los apagones, el desabastecimiento y la inflación son asuntos que han hecho mella en la popularidad del partido socialista, más aún cuando su líder, creador de todo un proceso político, acaba de fallecer.

Maduro ha prometido ser’ el presidente de la seguridad’, combatir la delincuencia no a través de la represión sino a través de programas de reinserción y educación. Atribuye la responsabilidad de los apagones de luz a sectores que pretenden boicotear la revolución venezolana, y habla de ciertos poderes boicoteadores responsables del desabastecimiento en los supermercados, donde es difícil encontrar productos básicos, como la harina o la leche.

Sea como sea, lo cierto es que estos son grandes retos a resolver para el gobierno de Venezuela. De cómo los encare dependerá en gran medida el futuro del chavismo y el papel de Nicolás Maduro dentro de él.

Ajustado triunfo del chavismo en Venezuela

Olga Rodríguez. Caracas
Publicado en eldiario.es. 15-04-2013

Maduro obtiene una ajustadísima victoria que el opositor Capriles no reconoce

La estrecha distancia entre Maduro y Capriles en los resultados electorales y la negativa de este último a reconocer el triunfo del chavismo en los comicios hacen prever un escenario de tensión política y confrontación en los próximos días.

Esta misma noche se ha sentido un clima enrarecido en esta ciudad, Caracas, donde han volado rumores y conjeturas sobre el futuro más inmediato del país. Al contrario que en otras ocasiones, no ha habido un ambiente de gran celebración. En las filas del chavismo el triunfo de Maduro se ha sentido como una amarga victoria, más aún cuando Capriles ha rechazado los resultados oficiales.

Algunos grupos partidarios de Nicolás Maduro han salido a las calles, pero en sus rostros se percibía cierta decepción.

“Esto es una victoria amarga porque Chávez ya no está con nosotros y estamos por ello aún en pleno duelo y amarga porque los resultados no son los que esperábamos”, confiesa Marianela, una joven que ondea una bandera roja en el centro de Caracas.

“Pero como ha dicho Maduro, es momento de mejorar, de hacernos más fuertes, y que miremos los errores, las faltas y todo lo que queda por mejorar”, añade.

No muy lejos de allí varios vehículos tocan el cláxon y desde su interior salen voces de apoyo a Capriles. Cuatro peatones de mediana edad les saludan y sonríen. “La victoria es nuestra, no nos la van a robar”, gritan.

La negativa de Capriles a reconocer los resultados augura tensión y riesgo de inestabilidad política para las próximas semanas. El candidato de la oposición ha pedido el recuento del cien por cien de los votos, y ha dicho a Maduro que “el derrotado en el día de hoy es usted”.

“Esta lucha no ha terminado. Le digo a Venezuela que esto es un mientras tanto hasta que se conozca la verdad”, ha sentenciado.

Antes de que el Consejo Nacional Electoral hiciera públicos los resultados, Capriles ya escribía en su cuenta de Twitter lo siguiente:

“Alertamos al país y al mundo la intención de querer cambiar la voluntad expresada por el Pueblo!”  y “No hacerlo caso al Dr.Loco que anda desesperado y derrotado! Siguen llegando resultados de todo el país, vamos Venezuela!”.

“Si gano por un voto, gané, si pierdo por un voto, perdí”

Dentro del palacio de Miraflores, en los jardines del mismo, se han congregado simpatizantes de Nicolás Maduro, frente a un escenario y una gran pantalla a través de la cual han visto la intervención de la presidenta del Consejo Nacional Electoral, cuya aparición pública tardó en llegar más de lo previsto:

“50,66 para Maduro, 49,07% para Capriles”, dijo la presidenta del Centro Nacional Electoral (CNE), y la gente en Miraflores estalló de júbilo. “Esta es una tendencia irreversible. No damos resultados que pudieran ser reversibles”, subrayó el CNE.

Inmediatamente después salió al escenario Nicolás Maduro, quien subrayó el logro de un “triunfo legal, justo, popular, constitucional”, y recordó que en la campaña había dicho que “si gano por un voto, gané, si pierdo por un voto, entrego inmediatamente”.

Maduro anunció que el candidato de la oposición se había puesto en contacto con él.

“ Él me estaba proponiendo que mandáramos a los jefes de campaña al Consejo Nacional Electoral para hacer un pacto. Yo le dije: “Nooo, que el CNE diga los resultados, y le dije: “Capriles, yo te dije y lo dije públicamente, si yo pierdo por un voto te entrego mañana, pero no es así, he ganado por casi 300.000 votos, es la decisión del pueblo”, exclamó.

Y añadió:

“Tenemos una diferencia de fondo, Capriles, le dije. Yo respeto tu criterio, respeta tú el nuestro. Condicionas que el poder electoral someta los resultados a una auditoría que podría durar semanas. ¿Vamos a someter a este país mantenerlo en vilo por semanas? Es jugar con la estabilidad política, la paz, pero además es burlarse de una mayoría clara de siete millones y medio de venezolanos”.

Los retos

En su discurso tras los resultados electorales, Maduro ha insistido en la necesidad de la paz:

“Llamamos a la paz, al respeto, a la tolerancia, al respeto a las instituciones, al resultado. ¿Que quieren hacer una auditoría? ¡Bienvenida la auditoría!”. Y también ha querido recalcar que proseguirá con la “revolución socialista cristiana bolivariana”, para conseguir “la pobreza cero”.

“Lo que vamos a hacer es construir un gobierno poderoso, del pueblo, un gobierno que rectifique lo que tenga que rectificar y vamos a construir una nueva, amplia, poderosa mayoría de la revolución bolivariana”, ha indicado.

Pero los retos son numerosos. En primer lugar,  conseguir que la oposición le dé la legitimidad que pretende negarle. Y, en segundo lugar, abordar problemas de peso de este país, como la inseguridad, la corrupción, la inflación, los apagones o el desabastecimiento de algunos alimentos básicos.

Estos asuntos son usados por la oposición como arma arrojadiza contra el chavismo. El propio Maduro ha reconocido la importancia de estos problemas y los ha asumido entre sus prioridades en su programa de gobierno, marcándose como un objetivo fundamental la lucha contra la inseguridad y la delincuencia a través de planes de reinserción y educación.

Pero el panorama postelectoral amenaza con posponer todos estos asuntos, sobre todo si los resultados oficiales siguen siendo cuestionados. De lo que no cabe duda es que el ajustado triunfo de Maduro demuestra que el candidato chavista se va a ver obligado a luchar por tener más liderazgo y por ganarse la confianza de quienes votaban a Chávez pero no le han votado a él.

Más allá de Maduro, lo que desvelan estos resultados es que catorce años en el poder y la ausencia de Chávez han pasado factura al chavismo.